jueves, 5 de junio de 2008

RETORNO


Cuando en la noche, a solas, el pensamiento vuela,
salvando los abismos del tiempo y la distancia,
atraviesa el recuerdo las sombras de la estancia
y en silencio me envuelve como mágica estela.

Mis padres, mis hermanos, un jardín, una escuela,
nombres inolvidables que tienen la fragancia
de los amaneceres alegres de la infancia,
Gómez y Ciudad Lerdo. Mapimí y Ojuela.

Me sonríe la dulce, la cariñosa tía,
y entonces yo me digo: “He de volver un día...
tal vez allá mi infancia duerme como encantada...”

Pero me sobrecoge la angustia y el abismo,
y me veo en Ojuela, fantasma de mi mismo,
recorriendo entre sombras la casa abandonada...

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