jueves, 23 de junio de 2016

UN TEMPLO PARA MI MADRE



Un templo para mi madre. Ella y yo lo edificamos. Si acaso, no lo han visto mi cerebro ya lo reconoció, y de rodillas se postró.

Un templo para mi madre. Donde no necesite cruzar ríos, ni océanos, ni follajes interminables. Solo hay que dejarse llevar por la inconfundible melodía que emana de nuestro ser.

Un templo para mi madre Eterno, seguro, abrigado, pensante y a veces precipitado. En el que ¡Mamá! es el mantra transformador que retumba en las paredes de su corazón y el mío.

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